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Espiritualidad

Un gran amor a la Virgen para secundar su Obra corredentora del C

 

Este tercer compromiso se basa en un profundo amor a la Virgen María.  Este amor a la Virgen nos llevará a una intimidad especial con Ella y motivará la Consagración a su Corazón Inmaculadoque Ella nos pide para poder ayudarnos a vivir la misión que Dios Padre nos ha encomendado a cada uno de nosotros. Fruto de  este amor surgirá expontaneo el deseo de ayudar a Nuestra Madre en su preocupación más sentida: Salvar a todos sus hijos, indicarles el camino de su salvación, llevarlos de la mano a su Hijo Jesucristo.

Por eso  nos introduce en su gran obra de oración, intercesión y reparación en favor de toda la humanidad. Nos regalará el Cenáculo para poder orar e interceder con Ella en favor de la humanidad en estos tiempos tan marcados por la apostasía. Esta tarea de Medianera y correndentora de la Virgen María necesita la oración del Cenáculo para participar nosotros con Ella en su obra de intercesión y consiguiente salvación de todos sus hijos, nuestros hermanos 

 

Desde el principio se entendió que a Religiosos y fieles se les llamaba a formar parte de este Movimiento. En efecto, el tercer compromiso de todo sacerdote  del M.S.M. es el de conducir a los fieles confiados a su cuidado pastoral a la consagración al Corazón Inmaculado de María. "... Pero los Sacerdotes deben ahora comenzar a actuar; por ellos quiero volver en medio de mis fieles, porque es con ellos, en torno a mis Sacerdotes como Yo quiero formarme mi ejército invencible...", (1 de noviembre de 1973).

Esto explica por qué el M.S.M., que surgió en primer lugar para los Sacerdotes, se abra también al vastísimo mundo de los religiosos y  laicos, dando origen al Movimiento Mariano. La Virgen María quiere realizar con  todos sus hijos ( sacerdotes, religiosos y laicos) especialmente la oración del cenáculo, como un medio especialmente importante de ayuda a la salvación de toda la humanidad, especialmente de los más alejados del Señor.