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Apariciones del Ángel

3ª Aparición

Llegó el otoño y en el mismo lugar que la primera vez, en el monte O Cabeço, mientras el rebaño pastaba tranquilamente y ellos rezaban de rodillas y rostro en tierra las oraciones del Ángel. Percibiendo una luz sobrenatural encima de ellos levantaron sus ojos y vieron nuevamente al Ángel.

Llevaba un cáliz sobre su mano izquierda, y sobre el cáliz una hostia. De la hostia brotaban algunas gotas de sangre que iban a caer dentro del cáliz.

Entonces, dejando suspendido en el aire el cáliz con la hostia sangrante, se arrodilló e hizo repetir a los niños tres veces esta oración:

"Santísima Trinidad, Padre, Hijo, Espíritu Santo, os adoro profundamente y os ofrezco el preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Jesucristo, presente en todos los sagrarios de la tierra, en reparación de los ultrajes, sacrilegios e indeferencias con que Él mismo es ofendido.
Y por los méritos infinitos de su Santísimo Corazón y del Corazón Inmaculado de María, os pido la conversión de los pobres pecadores".

Después, levantándose, tomó de nuevo el cáliz y la hostia y los ofreció a los niños. Lucía recibió la hostia, mientras que Jacinta y Francisco tomaron del contenido del cáliz. Y mientras hacía ésto, el Ángel decía:

"Tomad y bebed el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, horriblemente ultrajado por los hombres ingratos. Reparad sus crímenes y consolad a vuestro Dios".

Crecía día a día en los niños el amor a Dios, el deseo de reparación por las ofensas que recibía, y el anhelo de sacrificio por la conversión de los pecadores. Dice Lucía:

"Llevados por una fuerza sobrenatural que nos envolvía imitábamos en todo al Ángel, y postrándonos en tierra como él, repetíamos las oraciones que nos había enseñado".