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¿Qué se asume con la Consagración?

Testigos de Comunión y Unidad

En el acto de consagración de los fieles se dice también:

"Te prometemos estar unidos al Santo Padre, a la Jerarquía y a nuestros Sacerdotes y, así, oponer una barrera al proceso de oposición al Magisterio que amenaza a los mismos fundamentos de la Iglesia."

Este es un compromiso característico, que distingue a todo fiel perteneciente al Movimiento, y lo urge a ser siempre en la Iglesia, un elemento de cohesión, de pacificación y de unidad. En este período de su purificación, la Iglesia está viviendo momentos de gran sufrimiento.

El M.S.M. quiere, ante todo, participar plenamente en todos los sufrimientos de la Iglesia, bebiendo con ella el cáliz de sus grandes amarguras. Por esto, jamás está llamado a obrar con la crítica, con el juicio y, mucho menos, con la condena. Por esto, no comparte, sino que rechaza abiertamente, el método seguido hoy por muchos que, públicamente, aún valiéndose de la prensa, critican de modo acerbo y perverso a la Santa Madre Iglesia.

Nunca se debe echar vinagre en sus heridas abiertas y sangrantes. La única ayuda que el Movimiento quiere dar, hoy, a la Iglesia es la del amor: de un amor filial y misericordioso.

"Os haré amar mucho a la Iglesia. La Iglesia atraviesa hoy momentos de grandes sufrimientos, porque cada vez es menos amada por sus hijos. Muchos quieren renovarla y purificarla sólo con la crítica, con ataques violentos a su institución. Nada se renueva ni se purifica sin amor", (Mensaje del 9-noviembre-1975).

Compromiso específico del Movimiento Mariano es conducir a los fieles a ser, hoy, testigos de amor a la Iglesia.

Un amor que debe concretarse en una presencia fiel y apasionada para compartir su dolor y llevar con ella su gran Cruz.

Un amor, sobre todo, que nos lleva a ser, en toda circunstancia, elementos de cohesión y de unidad, contribuyendo así