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La oración del sacerdote consagrado

La oración del Sacerdote Consagrado                     

Al Inmaculado Corazón de Maria            

“La verdadera oración es la fuerza que guía al mundo que se mantiene abierta a Dios.

Por ésta razón sin oración no hay esperanza pero solamente, ilusión”. (homilía en la Basílica de Sta. Sabina, al comienzo del 2008).

“La primera cosa esencial para aprender a tener esperanza es la oración. Cuando nadie más me escuche a mí, Dios siempre me escucha a mí. Cuando no pueda hablar a nadie más, yo puedo siempre hablar con Dios...Él puede ayudarme... Cuando estoy    completamente sólo...; si yo oro no estoy totalmente sólo”.  (Benedicto XVI: Spe salvi, 32).

El mensaje completo de Fátima está contenido en dos palabras: “Orad, orad mucho” Los Corazones de Jesús y Maria tienen designios misericordiosos para vosotros. Ofreced oraciones y sacrificios constantemente a la Santísima Trinidad”. (La invitación del Ángel de Portugal).

¡Velad y orad todos vosotros, Sacerdotes fieles a Mí! (28 de Julio de 1973).

Para vencer la batalla que se aproxima os quiero dar un arma: la oración.

“Olvidaos de toda otra cosa y habituaos a utilizar sólo ésta arma. Los tiempos decisivos han llegado y no hay ya tiempo para ciertas cosas vanas y superfluas. No hay tiempo para inútiles discusiones, no hay ya tiempo de charlas y de proyectos: éste es sólo tiempo de oración.

Sacerdotes de mi Movimiento, ofreceos a Mí para que Yo Misma, en vosotros y con vosotros, pueda siempre rogar e interceder ante mí Hijo por la salvación del mundo.

Tengo necesidad de vosotros y de vuestra oración para llevar a cabo el gran designio del triunfo de mí Corazón Inmaculado en el mundo”.  (19 de Diciembre de 1973).

La petición dolorosa que Nuestra Madre hace a los sacerdotes puede encontrarse en el hermoso mensaje del 20 de Mayo de 1974: 

“Cada día que pasa te quiero cada vez más cerca de mí Corazón Inmaculado: lejos de las vicisitudes, de los acontecimientos que tanto trastornan el mundo y turban a la Iglesia, para quedarte sólo Conmigo.

Conmigo te quiero en la oración. Son momentos éstos, tan importantes y graves, que requieren de mis Sacerdotes mucha, mucha oración. La oración de mis Sacerdotes es necesaria para la salvación del mundo... El sufrimiento de cada jornada os dará presteza para una continua oración.

Se avecinan momentos tan graves que vosotros mismos ni siquiera podéis imaginar. Y entonces quiero prepararos para que en el momento oportuno podáis estar siempre dispuestos.

Por eso os llamo a la oración”. (20 de Mayo de 1974).

“Te he dicho ya muchas veces lo que debes hacer, y ahora te lo repito: tú ora, permanece siempre en oración en mí Corazón: de mí Movimiento me encargaré Yo misma”.    (23 de Octubre de 1974).

La labor del M.S.M. es la de ayudar intensamente al mundo de volver a Dios. Esto es porqué Nuestra Madre Celestial  sugiere que nosotros mismos seamos los instrumentos de Su Venida, no con discursos vanos e inútiles discusiones, pero por la vía de la oración y de la Penitencia.

“Os invito a una amorosa cruzada de oración reparadora y penitencia”. (1/1/1981).

¡Orad, amad, haced penitencia! “ Caminad  por la senda de la humildad, de la pequeñez, del desprecio del mundo y de vosotros mismos”. (29 de Junio de 1983).

“Otro peligro que os amenaza es el dejaros absorber por una acción desordenada, olvidando así la fuerza poderosa que tiene la oración, para obtener la gracia de la conversión para tantos de mis pobres hijos míos pecadores.

Entonces Yo os he invitado a orar mucho por la conversión de los pecadores, mostrándoos, a través de mí hijita Bernardette, cómo la oración más eficaz y preferida por Mí, es la del Santo Rosario”.  (11 de Febrero de 1993).

“Es voluntad de Dios, que cumpláis con perfección las obligaciones de vuestro estado sacerdotal.

Es voluntad de Dios que deis un espacio importante a la vida de oración y de profunda unión con Él. Ved porqué os conduzco a una escrupulosa observancia de vuestras prácticas de piedad: no paséis por alto el Oficio Divino; vuestra meditación cotidiana hacedla con calma y con amor; recitad diariamente en unión Conmigo el Santo Rosario; que la Santa Misa, celebrada y vivida por vosotros, sea el punto de referencia de toda vuestra jornada”.      (2 de Febrero de 1986).

En el acto de Consagración que nosotros los sacerdotes del M.S.M. hacemos al Corazón Inmaculado de Maria, decimos... “Y mientras queremos confiarte, Madre Dulcísima y Misericordiosa, nuestro Sacerdocio, para que Tú dispongas de Él  para tus designios de salvación en ésta hora decisiva que pesa sobre el mundo; nos comprometemos a vivirlo según tus deseos; particularmente, en cuanto se refiere a un renovado espíritu de oración y de penitencia, a la celebración fervorosa de la Sagrada Eucaristía y de la liturgia de las horas, al rezo diario del Santo Rosario, al ofrecimiento a Ti de la Santa Misa el primer Sábado de cada mes”.   

La  primera senda que nuestra Madre quiere que caminemos en el M.S.M., y que nosotros debemos tratar de seguir, es la de vivir unidos a Jesús, porque es Ella quien nos mantiene unidos a Jesús. Ella nos quiere formar en otro Jesús.

“Que grande es la alegría que siente mí Corazón de Madre cuando os puedo conducir a todos como homenaje perfumado y precioso, para ofrecérselo a mí Hijo Jesús, realmente presente en el Sacramento de la Eucaristía...

Hoy mí Corazón de Madre está entristecido y profundamente herido porque veo que, en torno a la divina presencia de Jesús en la Eucaristía, hay tanto vacío, tanto abandono, tanta incuria, tanto silencio.

Iglesia peregrina... hoy quiero traerte aquí Conmigo, postrada delante de cada Tabernáculo, en un acto de perpetua adoración y reparación, para que tú también puedas repetir el gesto que siempre está realizando tu Madre Celeste”. (21/8/1987).

En otras palabras, Ella nos dice que la oración de los sacerdotes debe volverse una continua oración Eucarística. El primer y fundamental deseo de nuestra Madre Celeste es que sus hijos predilectos consagrados a su Corazón Inmaculado deben vivir la celebración de la Eucaristía con mucho fervor.

“Debéis orientar a toda la Iglesia a reencontrarse ante el Tabernáculo, con vuestra Madre Celeste, en acto de perenne reparación, de continua adoración y de incesante oración.

Vuestra oración Sacerdotal debe convertirse toda en oración eucarística.(21/8/1987).

 “Pido que se vuelvan de nuevo a hacer, por doquier, las horas santas de adoración ante Jesús expuesto en el Santísimo Sacramento.

Deseo que se aumente el homenaje de amor hacía la Eucaristía y que se haga manifiesto, incluso a través de signos sensibles, pero tan indicativos de vuestra piedad.

¡Si supieseis cómo os ama Jesús Eucarístico, cómo una pequeña muestra de vuestro amor le llena de gozo y de consuelo!”.  (21 de Agosto de 1987).

“Sacerdotes fieles de mí Movimiento, id con frecuencia delante del Tabernáculo; vivid delante  del Tabernáculo; orad delante del Tabernáculo; sed vuestra oración,  una perenne plegaria de adoración y de intercesión, de acción de gracias y de reparación.

Sea la vuestra una oración que se una al canto celestial  de los Ángeles y los Santos, a las ardientes súplicas de las almas que aún se  purifican en el Purgatorio.

Sea, la vuestra, una oración que reúna las voces de toda la humanidad,  que debe  postrarse delante de cada Tabernáculo de la tierra, en un acto de continua gratitud y de cotidiano acción de gracias... Pero Ante el Tabernáculo, vuestra presencia, no sólo sea una presencia de oración, pero también de comunión de vida con Jesús... entonces debéis ir ante el Tabernáculo a recoger el fruto de la oración y de la comunión de vida con Jesús, que desarrolla y madura en vuestra santidad”.  (21 de Agosto de 1987).

El Jueves Santo de 1986 Ella nos dijo: “Es un divino misterio de oración.

Vuestro sacerdocio se expresa en una perenne obra de mediación entre Dios y los hombres. Y ésta se ejercita con vuestra oración sacerdotal, sobre todo, cuando ofrecéis a Dios el Sacrificio cotidiano de la Santa Misa, que, por medio de vosotros, hace perenne y Universal el don pascual de ésta Última Cena.

Es perfección de oración, es decir, de unión profunda de vida con Dios, el ejercicio del Sacerdocio dando a los fieles los Sacramentos, instituidos por Jesús, para salvación de todos.

Sobre todo, es perfección de oración vuestra dócil y diligente disponibilidad a las necesidades de las almas, que os empuja con frecuencia a entrar en el confesionario, como ministros del Sacramento de la Penitencia, con el que podéis curar las profundas llagas de muchos pecados”.             (27 de Marzo de 1986).

La Oración del Santo Rosario

“El Rosario es una oración contemplativa accesible a todos: jóvenes y viejos, gente de ley y el clérigo, aprendido y olvidado. Es la cadena espiritual con Maria para asegurarse de permanecer unidos a Jesús, para asimilarnos a Él, para asimilar sus sentimientos y obras como él actuó. El Rosario es el arma espiritual en la batalla en contra del demonio, en contra de la violencia, para la paz en los corazones, en las familias, en la sociedad y en el mundo”.   (19 de Octubre, Benedicto XVI en Pompeya en 2008) 

“El Rosario es la oración que desde el Cielo Yo Misma vine a pediros”.(7 /10/1979).

“Rezad el Rosario cada día, para obtener la paz del mundo y el final de la guerra”.(Notas, 13 de Mayo de 1917).

El Rosario es como una inmensa cadena de amor y salvación con las que podéis rodear personas y situaciones, y hasta influir en todos los acontecimientos de vuestro tiempo, para abreviar éste tiempo de sufrimiento y de las pruebas, con ella lográis descubrir las insidias de mi adversario; os sustraéis a muchos de sus engaños; os defendéis de muchos peligros que os tiende; os preserva del mal y os acerca cada vez más a Mí para que pueda ser verdaderamente vuestra guía y protección. Y toda la Iglesia será llevada a un nuevo esplendor por la que invocáis como la “Reina de las Victorias”(7/10/1979). 

Aquí está la Misma “Reina de las Victorias” hablándonos para decirnos que poder tiene la oración del Santo Rosario:

“Hoy, cómo vosotros recordáis la fecha de una de Mis Grandes Victorias, Yo os invito a luchar, con coraje y confianza, sin permitiros a vosotros mismos de alarmaros a las tácticas peligrosas de mi Adversario para llevaros al desánimo”.

Por ésta razón Ella nos dice de las tres grandes insidias que forman parte de las estrategias empleadas por el demonio.

A-Que él es tan poderoso ahora que ha conquistado el mundo entero, que él ahora  ejercita plenamente su poder sobre la entera raza humana que se ha rebelado en contra de Dios, dando la impresión que ya no hay nada más que hacer.

B- Que él también ha triunfado infiltrándose en la Iglesia en sus cimientos, seduciendo a las almas a la  rebelión, división, infidelidad, y apostasía.

C-Que a través de los medios de comunicación, él puede difundir en todas partes su  doctrina de muerte y destrucción: tales como, divisiones, odio, violencia, guerras, impureza, la cuál es exaltada y difundida sin la más leve restricción.

“Orad sobre todo con la oración del Santo Rosario.

El Rosario sea para todos el arma poderosa que debe usarse en éstas tiempos.

Con ésta plegaria vosotros podéis obtener del Señor la gran gracia del cambio de los corazones, de la conversión de las almas, del retorno de toda la humanidad a Dios por la vía del arrepentimiento, del amor, de la gracia divina y de la santidad”. (7/10/1986).

“El Rosario es la cadena de oro que os liga a mí Corazón; es el pararrayos que aleja de vosotros y de vuestros seres queridos, el fuego del castigo; es el medio seguro para tenerme siempre a vuestro lado”.   ( 1 de Mayo de 1983).

Una vez más nuestra Madre Celestial insiste en la oración del Santo Rosario cómo la más segura e invencible arma.

“Con la oración podéis siempre arrebatar al enemigo el terreno que os ha conquistado; podéis hacer brotar renuevos del bien en el desierto del mal  y  del  pecado; sobre todo, podéis rescatar un número inmenso de almas, que Satanás ha logrado hacer sus prisioneras. La oración tiene una fuerza poderosa y suscita en el bien, reacciones en cadena más potentes que las mismas reacciones atómicas.

La oración que yo más amo con predilección es la del Santo Rosario.

Por esto, en mis numerosas apariciones, os invito siempre a recitarlo, me uno a los que lo rezan, se lo pido a todos con ansia y preocupación materna. 

¿Porqué el Santo Rosario es tan eficaz? Porque es una oración sencilla, humilde y os formo espiritualmente en la pequeñez, en la mansedumbre, en la simplicidad del corazón...

Mientras los grandes y los soberbios desprecian ésta oración, la recitan con mucho amor y alegría mis pequeños: los pobres, los niños, los humildes, los que sufren y muchísimos fieles que han acogido mí invitación...

Es una oración que hacéis Conmigo. Cuando me invitáis a rogar por vosotros, escucho vuestra petición, y asocio mí voz a la vuestra, acompaño vuestra oración con la Mía.

Por esto resulta cada vez más eficaz, porque vuestra Madre es la omnipotencia suplicante. Cuando Yo pido algo, siempre lo obtengo, porque Jesús jamás puede negar nada que le pida su Madre”.  (7 de Octubre de 1983). 

Para terminar, me gustaría recalcar una cuestión que Nuestra Madre casi insistente mente nos pide cada final del año, el 31 de Diciembre:

“En ésta noche, mientras la mayor parte de mis hijos pasa las últimas horas del año en francachelas y disipación, velad Conmigo, mis predilectos, en el silencio y en la oración más intensa.

Oración de acción de gracias: por todas las gracias que, en todo éste período de tiempo, el Padre os ha otorgado, en el Espíritu Santo, por medio de mí Hijo Jesús y a través de la incesante intercesión de mí Corazón Inmaculado.

Oración de impetración: para obtener del Corazón Misericordioso de Jesús días de paz y no de aflicción, días de serenidad, y no de infortunio.

Oración de reparación: porque la copa de la Divina Justicia está colmada, extra colmada y desbordante. Mirad como se propagan el odio y el pecado”. (31 de Diciembre de 1982).

Cenáculos de oración

Para terminar, el Sacerdote consagrado a Maria necesita la oración del cenáculo:

“Cuando dos o más sacerdotes de mí Movimiento están unidos por Mí, Yo Misma estoy en medio de ellos; Yo Misma con ellos y en ellos me manifiesto, sobre todo cuando estos sacerdotes están unidos en la oración.

Por eso es necesario que los Sacerdotes de mi Movimiento comiencen a encontrarse, a reunirse. No es necesario que sean reuniones numerosas: aún con dos o tres puede ser suficiente. Éstos encuentros deben formar verdaderos y propios cenáculos...

¿Porqué los quiero reunidos en cenáculos Conmigo?

- Para estar Conmigo: Para que Yo Misma los pueda nutrir y formar, hacerlos crecer en la perfecta consagración a Mí...

- Para orar sobre todo Conmigo: Cuando mis sacerdotes oran, unidos entre sí y Conmigo, ¡Que eficacia tiene su oración!

Porque entonces Yo Misma soy la que en ellos cumplo mi misión materna de interceder ante Dios por todos mis hijos”.  (17 de Enero de 1974).

Durante los ejercicios espirituales de 2007, P. Michael Gaughram dijo que los cenáculos son “la tierra fértil en la cual la consagración se nutre, y donde las almas crecen en el espíritu de su Madre”.

“Para estar Conmigo: Para que Yo Misma los pueda nutrir y formar, hacerlos crecer en la perfecta consagración a Mí; para que verdaderamente sean sólo mis Sacerdotes y en ellos y por ellos todavía pueda manifestarme”.  (17 de Enero de 1974).

La otra razón porqué Ella quiere los Cenáculos de oración, sobre todo, porqué oráis Conmigo: así todas nuestras oraciones serán verdaderamente eficaces, 

“Porque entonces Yo Misma soy la que en ellos cumplo mi misión materna de interceder ante Dios por todos mis hijos”.     (17 de Enero de 1974).

La oración de los Cenáculos es la oración de nuestra Madre que da fuerza a la oración de sus hijos. 

Me gustaría concluir con el mensaje requerido que nuestra Madre Celestial nos hace en el 22 de Enero de 1980:

“Multiplicad vuestros Cenáculos de oración.

Multiplicad vuestros rosarios, bien recitados y unidos a Mí.

Ofrecedme también vuestro sufrimiento y vuestra penitencia para la conversión de los pecadores, para que mis hijos más rebeldes y alejados puedan también retornar a Dios, que los aguarda con el ansia misericordiosa de un Padre.

Así, todos unidos, formaremos una gran red de amor, que envolverá y salvará a todo el mundo”.  (22de Enero de 1980).

“Ya mi gran red de amor y salvación se ha echado en todas las partes del mundo”.

(13 de Octubre de 1988).

 

Movimiento Sacerdotal Mariano  

Ejercicios Espirituales  

Collevalenza  

28 de Junio – 4 de Julio de 2009