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En nuestros tiempos las tinieblas se hacen más densas

MEDITACIÓN.   1ª. PARTE

Hermanos. Ha llegado el momento de hablar claro. Estamos viviendo en los tiempos, que sentimos la presencia de una atmósfera amenazadora, para la Iglesia y para el mundo. De una parte tenemos la amenaza a la Iglesia, que nuestra Madre, nos previene a menudo, y que Ella nos ofrece el remedio, en uno de los compromisos de nuestra consagración, unidos al Santo Padre y también en el boletín del padre Gobbi, que nos        llama la atención. Pero hay otro sentimiento amenazador sentido por muchos, de la quiebra general de la sociedad, de moral y de orden en el mundo.

Especialmente, para los que estamos en la pastoral del sacerdocio, y estamos en contacto con la ansiedad de nuestra gente. El problema es que estos tiempos son muy conflictivos. Es porque el derecho de Dios para regir su propio reino esta seriamente desafiado y estamos entrando dentro del tiempo decisivo del conflicto, y por tanto esta cuestión debe resolverse. Estos son nuestros tiempos, los más conflictivos de toda la historia de la humanidad, por este motivo nuestra Madre, fundó el movimiento Sacerdotal y por esto encontramos nuestra vocación Mariana dentro de la Iglesia. Y por tanto, es esencial que tengamos una idea clara de lo que somos y de lo que la Madre quiere de nosotros. Ella describe estos tiempos de esta manera: “Hoy vivís tiempos sombríos, porque se trata por todos los medios de llegar al compromiso entre Dios y Satanás, entre el bien y el mal; entre el Espíritu de Jesús y el espíritu del mundo. Muchos corren peligro de convertirse en víctimas de esta general confusión y también en mi Iglesia se querría difundir un falso espíritu, que no es el de Jesús, Hijo de Dios.

Como una nube tóxica, se expande el espíritu de mescolanza  entre Dios y el mundo, y se llega a quitar su vigor a la palabra de Dios, despojando de su fuerza el anuncio del evangelio”.(8/12/82).                                                                  

Estas palabras nunca deben ser leídas, rápidamente, porque ellas nos dicen las verdaderas dimensiones del ataque, que han estado hechas en contra de la Iglesia, y es como nosotros hemos estado llamados, en nuestra debilidad y pobreza a defenderla. 

Aunque queramos profundizar más en lo que nos han dicho, nuestra respuesta a la llamada de la Madre, es a lo mejor, menos de lo que se necesita. 

Cuando leemos las palabras de nuestra Madre, que un desafío ha estado hecho, para alcanzar un compromiso entre Dios y Satanás, porque sabemos el daño que ha hecho en el mundo, está claro que lo que está proyectando, no es menos que una total destrucción de la Iglesia en nuestros tiempos. 

Nuestra Madre nos habla de algo como una nube tóxica, causando confusión en todas partes, en todo lo que es bueno y sofocando el Espíritu de Jesús en su gente, y que podemos reconocer fácilmente en la confusión de la doctrina y en lo moral, engañando a la gente que aprende en la Iglesia. Haciendo una panorámica de la Iglesia, que no tiene nada que ver con la Iglesia de Jesucristo.

Esta manera de pensar y de actuar estrangula la claridad de visión de los hombres, robando a la gente la habilidad de discernir lo que es bueno de lo que es malo, para ver la diferencia  buena de lo que es de Jesús, palabra de Dios, de lo que es la humana  inspirada por el demonio. .    

En la cual una entidad conocida como la Iglesia   continuaría existiendo, con  todas las apariencias de afuera, rituales y vestimentas, y las maneras de actuar, así como de las autoridades, pero sin la manera sobrenatural de enseñar de Jesús. Esto será el exponente de los trabajos de Satanás.

Como nosotros decimos, ello será un desafío de poner a Dios fuera de su creación misma y eliminar su derecho de reinar en su propio reino.

De todo esto, nosotros podemos decir que hemos sido testigos, como observamos, a la luz de los proféticos mensajes dados por nuestra Madre, el desarrollo de la confusión, falta de disciplina,  división y persecución y algunas veces críticas y rebelión en la Iglesia, es a un grado que no pensábamos que fuera posible.

Por eso, es para nosotros, este desafío lleno de soberbia de Satanás; como lo describe el profeta Isaías:¡Como has caído de los cielos, Lucero, hijo de la Aurora!

                       ¡Has sido abatido a tierra, dominador de naciones!

                       Tú que habías dicho en tu corazón: Al cielo voy a subir,

                       Por encima de las estrellas de Dios alzaré mi trono,

                       Y me sentaré en el monte de la Reunión, en el extremo norte.

                       Subiré a las alturas del nublado, me asemejaré al Altísimo.

                     ¡Ya!: Al Seol has sido precipitado, a lo más hondo del pozo.” Is 14, 12-15.

 

Entonces la profecía viene a darnos el resultado de tal soberbia:

                      Los que te ven , en ti se fijan, te miran con atención;

                     ¿Es ese aquél que hacía estremecer la tierra, 

                      que hacia temblar los reinos,

                      que hizo del orbe un desierto y asoló sus ciudades;

                      que a sus presos no devolvía a casa?”

                     Todos los reyes de las naciones, todos ellos yacen con honor,

                     Cada uno en su morada.

                     Pero tú has sido arrojado fuera de tu sepulcro,

                     Como un brote abominable, recubierto de muertos acuchillados,

                     Arrojados sobre las piedras de la fosa, como cadáver pisoteado. “IS 14,15-19”   ,

Un ataque terrible, que hace gran daño, terminando con la conquista del mundo del demonio.

Nosotros vemos la profecía del anticristo, y esta es la naturaleza de nuestros tiempos y los tiempos de este Movimiento.

Nosotros como su movimiento de sacerdotes, estamos confiados a una especial responsabilidad en estos tiempos, y es necesario que tratemos de tener una gran seriedad, de que estamos comprometidos en ello, de otra manera no tendremos la determinación del corazón que necesitamos para hacer nuestro cometido plenamente. Esto es así en los mensajes.

Éstas cosas no son habladas abiertamente por las altas autoridades de la Iglesia. (Yo pienso que para no parecer alarmista).

Pero un signo de cómo ellos están cerrados al corazón de la Iglesia, estaba descrito por el Cardenal Wojtyla en Noviembre de 1976 unos cuantos meses antes de ser electo Papa Juan Pablo 11:

(Hoy nosotros estamos enfrentándonos a la más grande batalla de la historia humana que jamás se ha visto).

Yo no pienso que la comunidad cristiana tiene la comprensión de todo esto.

Hoy nosotros estamos preparándonos para la batalla final entre la iglesia , entre el evangelio y el antievangelio.

La venida del anticristo, y el hombre de iniquidad. Como de otra manera interpretar las palabras del futuro Papa. La iglesia en contra de la iglesia, el evangelio en contra del evangelio. ¿La batalla final en contra de la Palabra Misma?

Estas palabras no deben leerse rápidamente, pero absorberse y llevarse en el corazón en un Movimiento como el nuestro, que está tan cerca y envuelto en todo esto. ¿Qué nos dice Nuestra Madre en uno de los primeros mensajes?

¿Qué deben hacer ahora estos hijos míos, que por primera vez se encuentran reunidos?

Deben prepararse, deben estar dispuestos:

-A mis órdenes, porque pronto los llamaré y deberán responderme todos, dispuestos a ser utilizados por Mí para la extrema defensa de mi Hijo, Mía,  del evangelio y de la Iglesia

Serán la sal en un mundo todo corrompido y la luz encendida en las tinieblas que lo habrán invadido todo

-A luchar, porque mi adversario desencadenará contra ellos su ejército. Serán encarnecidos, despreciados, perseguidos, y algunos hasta asesinados.

Pero yo estaré siempre con ellos, y los protegeré y defenderé y los consolaré enjugando  todas sus lágrimas como sólo la Madre sabe hacerlo.

-A defender al Papa, que se ve ya tan sólo para llevar la cruz de la Iglesia; pues vendrá el momento en el que, como Jesús será abandonado casi por todos.

Entonces estos hijos Míos, serán su consuelo y su defensa, y vencerán Conmigo en la más grande batalla de la Iglesia.(23 de Septiembre de 1973)

La última defensa de Mi Hijo, la más grande batalla de la Iglesia, palabras que son el eco del Cardenal Wojtyla. Hay una impresión en el aire de que hemos llegado; yo sugiero que éstos son los tiempos del gran conflicto con la anti-iglesia, los tiempos en que nuestra Madre ha estado preparándonos.

Mientras esta batalla es descrita en términos que parecen emplear violencia física y fuerza (y puede que no excluida) podemos pensar en nuestro siervo de Dios, Fr. Nazareno, y otros también .

Estamos hablando de algo más profundo e inteligente.

Es el interior del corazón de la gente y de la Iglesia, que es lo más importante.

No debemos mirarlo como algo puramente del futuro. Éste silencioso asalto ha estado construyéndose por años. Es un asalto dirigido directamente en contra de la Iglesia a todos lo niveles, pero el ataque que más nos concierne en el Movimiento sacerdotal Mariano, está claro, que está dirigido en contra de los sacerdotes. Esta es la parte más importante del ataque y nosotros debemos decir que él es muy astuto y que conoce su negocio infernal muy bien

Mientras que la verdad es que los sacerdotes se mantienen pobres en todo, son seres humanos investidos con poderes infinitamente más grandes que  ellos mismos. Y que llevan en sus manos, en  los sacramentos de vida, la salvación del mundo, y la respuesta definitiva a las actividades del demonio.

Nosotros llevamos a Jesucristo, nuestro Salvador, vivo y activo en nosotros. El comprende la Iglesia y su realidad espiritual mejor que ninguno de nosotros y está muy atento que, si tu dañas al sacerdocio, o si en el caso de suceder que cesara un sacerdote del ejercicio y de su vocación también, inflige un daño muy serio. No hay necesidad de repetir otra vez aquí, las estadísticas desagradables de la pérdida de sacerdotes y religiosos que ocurrió principalmente después del Concilio Vaticano 11, pero el caso es que atentaron de que un vasto número de sacerdotes se fueran de la Iglesia. Pero no es simplemente una cuestión de números, es un ataque a la verdad de Dios. Y ha estado construyéndose gradualmente.

Uno sólo tiene que pensar en un sutil cambio, el cual ocurrió alrededor del tiempo del Concilio Vaticano segundo. Con la llegada de los peritos, creció un culto de teólogos, aunque ellos merezcan el nombre o no, el hecho es que ellos publicaron un libro que era demasiado insuficiente.

Ello continua y, con esto, la guía central de la Iglesia, cambió en muchas mentes, y en donde El Señor los colocó, que es en la Jerarquía, junto al Santo Padre y los obispos unidos a él. Además llegaron toda clase de escritores, de variadas opiniones.

Esto, no sólo afectó a los sacerdotes, pero también a los seminaristas de muchos seminarios. Ésta es la primera parte del ataque: el ataque a la verdad de Dios, los fundamentos de la Iglesia.

Luego, podemos pensar en otra arma empleada por nuestro enemigo: El atentado a minar la disciplina de la Iglesia que ha sido siempre conocida como un ejemplo. Sus miembros han sido vistos siempre como una unidad, y esto la ha salvaguardado. La Iglesia tiene en sus raíces la certeza de que está gobernada por la Presencia de nuestro Señor Jesucristo y guiada por su Espíritu Santo y no simplemente por hombres, que aunque inteligentes, son humanos, y se podía pensar que la cabeza de la guía de la Iglesia, como hemos dicho, viene de los pensamientos humanos y opiniones de los teólogos, y que la Iglesia ha estado fundada por opiniones humanas y no, por revelación Divina. Esto es posiblemente, la última injuria con que la Iglesia ha estado infligida.

La negación implícita de su Sagrado Fundador y de su continua Presencia en la Iglesia, a través de su Espíritu Santo, la Guía de todo. Excluyendo a Dios de su Iglesia, la tienes destruida a ella. Aún pensando que debe continuar a adoptar la misma actitud. 

Ésta es la más cruda verdad que éstas palabras de nuestra Madre subrayan: ¡Cuántos de vosotros se han parado a considerar su Palabra!

“La han querido penetrar y comprender sólo con su propia inteligencia humana, y por eso han caído así inadvertidamente en los más grandes errores.

No es con sólo la inteligencia humana como debe leerse la Palabra de mi Hijo. Él dio gracias al Padre por haber escondido los misterios de su Reino a los sabios y a los entendidos de este mundo para revelárselos a los pequeños.

La Palabra de Dios debe ser leída y comprendida, sobre todo, con humildad interior y plena docilidad del alma”.

“Por eso mi Hijo ha encomendado su auténtica interpretación sólo al Magisterio de la Iglesia. Por lo tanto, debéis habituaros a esta difícil y tan necesaria actitud de humildad y de interior docilidad”.(13 de Abril de 1976). 

La falta de disciplina, va de la desunión con el Santo Padre, y la pérdida de la perspectiva sobrenatural en comprender el rol de la enseñanza de la Iglesia; deja al hombre el camino al depredador, de pensar y actuar en un camino ajeno al de la Iglesia.

Recordamos las palabras del Papa Pablo sexto, escritas para nosotros por el Director Espiritual, en el principio del libro azul.

“Lo que me molesta a mí, cuando pienso en el mundo Católico, es que, dentro del Catolicismo, parece algunas veces predominar la manera de pensar del no Católico, y puede suceder que éste pensamiento no-Católico dentro del Catolicismo, mañana será el más fuerte. Pero nunca representará el pensamiento de la Iglesia”

Aunque el pensamiento no- Católico está en la Iglesia, es diferente de ésta, porque no está tocado con la gracia, pensamiento que es de fuera del Magisterio.

 

Hermanos, esto es lo que está ocurriendo en nuestra Iglesia. Debemos ser cuidadosos de ver que el verdadero demonio miente, no solamente en particulares mandamientos, pero en general en todas las actitudes. Nuestra Madre se refiere a la necesidad de obedecer a la Iglesia aún en aquellos pequeños detalles, como la de usar el vestido talar.

El objeto no es de material  importancia, de lo que se nos pide, pero la cuestión es la liviandad de cómo lo toman, no de decir indiferencia, pero de la manera que la autoridad lo ha aceptado y no le da importancia. Necesitamos volver a ver a las autoridades de la Iglesia en términos más sobrenaturales, y de la presencia del Señor subrayar el deber de la obediencia.

Sobrenatural Naturaleza de la Iglesia

Tristemente, esta suerte de sentimientos de lo sobrenatural tiene, para algunos, el resultado de fallar, al buscar la presencia de Dios en sus vidas. Sin duda, si un hombre no guía una vida centrada en la oración, no puede ser en su vida un buen sacerdote; como él viva adecuadamente y actúe en la persona de Jesús, pero si él abandona la oración y trata de vivir sin esta humilde unión de espíritu con Jesús, él seguramente fallará.

Nuestra Madre nos avisa de esto:

Es indisciplina la falta de docilidad interior a la voluntad de Dios, que se manifiesta en la transgresión de las obligaciones propias de vuestro estado: la obligación de la oración, del buen ejemplo, de una vida santa y apostólica.

¡Cuantos sacerdotes hay que se dejan absorber por una vida desordenada y que ya no oran! Descuidan habitualmente la liturgia de las horas, la meditación, el rezo del santo Rosario. Limitan su oración a una apresurada celebración de la Santa Misa.

Así estos pobres hijos míos acaban por vaciarse interiormente y no tienen ya luz y fuerza para resistir a las muchas insidias en medio de las cuales viven.

Acaban por esto, contaminados por el espíritu del mundo y aceptan su modo de vivir, comparten sus valores, participan en sus manifestaciones profanas, se dejan condicionar por sus medios de propaganda y a la postre se revisten de su misma mentalidad. Terminan después viviendo como ministros del mundo, según su espíritu, que justifican y defienden, provocando escándalo en medio de muchos fieles.

De aquí nace la creciente rebelión a las normas canónicas, que regulan la vida de los sacerdotes y la reiterada contestación a la obligación del sagrado celibato, querido por Jesús por medio de su Iglesia, y que en estos días el Papa lo ha refirmado nuevamente con firmeza.(2 de Febrero de 1979). 

Este mensaje merece una reflexión especial, para todos nosotros, porque contiene un saludable análisis del estado de la Iglesia de hoy, como resultado de un ataque furioso de parte  de nuestro enemigo.

Pero yo pienso que tendríamos que tomar nota de la triste referencia de nuestra Madre, de este estado de escándalo, inducido en la gente. Si bien es cierto, que el ataque viene del enemigo y que está dirigido en contra de los sacerdotes, es una terrible iniciativa satánica. Sin embargo, la cooperación que él recibe, viene de parte de los sacerdotes, y la falta no es de los laicos.

Todo no puede ser perfecto, pero tenemos necesidad de buenos pastores.

Falta, de parte de muchos sacerdotes la guía espiritual, debida a nuestra gente. Hay un considerable sentimiento de escándalo en la Iglesia de hoy, de parte de los buenos miembros fieles, viendo los errores, faltas y divisiones, entre los sacerdotes y la infidelidad al Santo Padre.  

Tenemos que recordar que nuestra Madre nos dijo, que tenemos que ordenar sacerdotes de Nuestro Señor Jesucristo y no sacerdotes para el mundo.

Cuando estamos reflexionando lo que estamos diciendo, vemos emerger la figura  del compromiso del Movimiento Sacerdotal Mariano, en la batalla declarada por nuestro enemigo. Nosotros podemos ver, antes que nada, el ataque a la verdad de Dios, y la desunión que trajo al magisterio a través de una falsa idea de libertad.

Con todo esto, se perdió el sentimiento sobrenatural de la Iglesia, en reconocer la Presencia guiadora y la autoridad de Jesús nuestro Señor.

Por eso está bajando el nivel de la sociedad humana, sujeto a cada opinión humana.

Una de las características de la Iglesia Católica es la de ser Santa, precisamente por esta Presencia y Divina actividad.

En contra de la división y la desunión, nuestra Madre nos pide los compromisos que hacemos en nuestra Consagración.

En estos días, en el boletín de este año, Don Stéfano se ha concentrado en el segundo de estos compromisos: Unión con el Santo Padre y con la Jerarquía unida a él. 

En este aspecto, nuestra Madre, nos ha ofrecido un refugio necesario para escapar de la desunión, de la cual hemos estado hablando. El Señor nos tiene garantizada la verdad a través de la persona del Santo Padre, en su custodia, junto con la Jerarquía unida a él.

Luego, Ella nos pidió a nosotros que formáramos esta unidad en la verdad, en aquéllas almas que están entregadas a la pastoral de difundir el espíritu de la consagración a su Corazón Inmaculado entre los fieles. Ese Corazón que Ella nos ha prometido que será un refugio en la tormenta que nos circundará. (Mi Corazón Inmaculado será vuestro refugio y el camino que nos guiará a Dios), y en nuestro compromiso con su Corazón, nos ofrecemos a ser alimentados con su Santidad, su Conocimiento, su Sabiduría, así viviremos nuestra vida con Ella y en Ella. 

Es aquí que encontramos el regalo que nuestra Madre está haciendo a su Hijo en la batalla, en la cual la Iglesia está comprometida.

Hemos dicho que el ataque es astuto, y va directamente al interior o sea, al Corazón de la Iglesia.