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El MSM es la actualización del Mensaje de Fátima

Parte 1

Estas son las Palabras exactas de Nuestra Madre Bendita, como podemos leer en el Mensaje del 13 de Mayo de 1992.

“Vosotros sois el fruto de aquella mi primera aparición. Vosotros sois la actuación de, éste mi mensaje. Entonces predije los tiempos de la pérdida de la verdadera  fe y de la apostasía, que sería difundida por toda la Iglesia. Estáis viviendo los tiempos que yo os predije”.

En estas dos Meditaciones vamos a comparar el Mensaje de Fátima con los Mensajes que la Madre Bendita dio al Padre Gobbi, en el libro: A los Sacerdotes hijos predilectos de la Santísima Virgen.

Cada Mensaje de Fátima puede ser confirmado con Cientos de Mensajes contenidos en este libro. Obviamente vamos a citar algunos de ellos.

Yo elegí estos temas, por la urgencia hoy, de la pérdida de la fe y porque Fátima y el M.S.M. son de mucha ayuda y necesarios para preservar la verdadera fe, y  caminar más rápidamente y fervientemente hacia el camino de la santidad.

Yo no hablaré de los siguientes temas que están relacionados con Fátima.

1) “La Pequeñez”: En Fátima la Madre Bendita se apareció a los niños. Nuestro libro habla extensivamente de este tema. Ver por ejemplo los mensajes del 8 de Septiembre. 

2) “Fátima y el Papa”: (Nos referimos a la visión de  Jacinta referente al Papa y el 3er Secreto). En el último boletín del Padre Gobbi  habla justamente de la necesidad de estar unidos al Santo Padre y rezar por él.

3)“La promesa que la Madre hizo en Fátima”. “Al final mí Corazón Inmaculado triunfará”. Casi cada mensaje finaliza con este anuncio. Padre Gobbi habló muchas veces  de esto en años pasados.

 La Misión de Lucia, del Padre Gobbi y el M.S.M.

El 13 de Junio de 1917 Lucia preguntó a la Madre Bendita:

“Me gustaría preguntarle si nos llevará al cielo”. “Sí. Llevaré a Jacinta y Francisco pronto. Pero tú te quedarás aquí por más tiempo. Jesús desea que tú le sirvas para hacerme conocer y amar. El quiere establecer en el mundo la devoción a mí Corazón Inmaculado. Aquellos que lo abracen Yo prometo la salvación y aquellas almas serán amadas por Dios como flores puestas para adornar Mí Trono”.

¿Y voy a estar aquí sola? “Lucia preguntó tristemente”. “No, mi hija. ¿Estás sufriendo mucho por esto? No sufras, Yo nunca te abandonaré. Mi Corazón Inmaculado será tu refugio y el camino que te guiará a Dios”...

1) La Madre Bendita le prometió a Lucia que Ella estaría siempre a su lado como su seguro refugio, y que Ella le guiaría a la Santidad.

Desde 1973, aún antes de explicarle el plan del M.S.M., la Madre Bendita le dijo al Padre Gobbi:

No tengas miedo, Yo estaré siempre junto a ti”(7/7/73). “Hoy estoy muy contenta de ti, has estado siempre en mi Corazón... Deberás sufrir aún, ¡pero ánimo! Yo estaré siempre contigo”. (9/7/1973).

“Serán todos sacerdotes míos: consagrados a Mí, que harán todo lo que yo les ordene, por ahora se deben formar con mucha humildad y confianza”. (9/7/1973).

Muchas veces he experimentado esta presencia de la Madre Bendita.  Recuerdo que no hace mucho, por algunos días, yo estaba muy triste y preocupado con muchos problemas, que se estaban apilando con un peso tan grande que no lo podía soportar.

Una mañana, durante mi tiempo de oración, abrí nuestro libro casualmente pensando si nuestra Madre conocería mi problema. Su libro se abrió al azar en la página del tema del año 1980: “Tu Victoriosa Madre”. En ese preciso instante todo el peso desapareció, porque me di cuenta que la Madre sabía de mi problema. Ya no me sentí solo nunca más. Tenía confianza, porque nuestra Madre Victoriosa estaba a mi lado.

2)“Nuestra Señora dijo a Lucia: “Mi  Corazón Inmaculado será... el camino que te llevará a Dios”. Al Padre Gobbi le dijo: 

“Para el Movimiento de mis Sacerdotes te he elegido, para esto debes vivir, debes orar, obrar, sufrir, debes hacerte santo”(9/8/1973) “Mi misión es la de seguir, como Madre, durante el curso de la historia, las vicisitudes de todos mis hijos. Mi Corazón Inmaculado encierra todo mi amor virginal y materno por vosotros.

Mi Corazón Inmaculado se abre para daros ayuda, consuelo y protección. 

Mi Corazón Inmaculado, es para cada uno de vosotros, el más seguro refugio y el camino que os lleva al Dios de la Salvación y de la Paz”. (1/1/1996). 

3)“La Madre Bendita le dijo a Lucia: “Jesús quiere que le sirvas para hacerme conocer y amar. Él quiere establecer en el Mundo la devoción a Mi Corazón Inmaculado.

Aquellos que lo abracen, les prometo la salvación y aquellas almas, serán de Dios como flores puestas para adornar mi trono” 

Estas palabras nos convencerán de trabajar día y noche a ser posible por esta promesa del M.S.M. Te prometemos conducir a las almas con las que entremos en contacto en cuánto nos sea posible a una renovada devoción hacia ti.

La Madre Bendita le dijo al Padre Gobbi:

“Ahora Jesús está muy entristecido y hasta disgustado, al ver cuantos sacerdotes que me han alejado de sus almas, me han olvidado en su vida, me han hecho desaparecer del alma de tantos fieles. Será preciso que me ponga en camino para buscar entre los sacerdotes a los fieles, a los que me escuchan, a los que me aman. Por medio de ellos volveré a resplandecer más luminosa en la Iglesia, después de la gran purificación... La Madre tiene de Jesús el poder de hacer volver a casa a los hijos que se han extraviado”.(1/8/1973).

“Quiero que cada sacerdote de mi Movimiento que se haya consagrado, ore, sufra y obre para devolverme mi puesto en medio de mis fieles”.(1/11/1973)

“Ésta es la obra que yo Misma estoy haciendo en la Iglesia por medio de ti. Ninguna intervención del exterior podrá jamás perjudicar esta obra mía que celosamente estoy haciendo nacer para la salvación de Mí Iglesia” (27/5/1974)

El papel de los ángeles en Fátima y en los mensajes del M.S.M.

Cito ahora los escritos de Lucia: debe haber sido en 1914 o 1915:

“Un día, estábamos en la ladera de la colina conocida como Cabeco, vimos algo como una nube blanca con la figura de una persona humana, que estaba bajando del cielo y pasaba despacio enfrente de nosotros arriba de los árboles que bajaban al valle a nuestros pies, como si él deseara llamar nuestra atención y mantener los ojos atentos y fijos en él”.

“Esta aparición sucedió algunas veces en diferentes lugares. No sé lo que era ni lo que significaba, pero yo tenía una interior convicción... que era el ángel de la guarda.

Quizá, en aquella forma y sin hablar, él deseaba que sintiéramos su presencia y preparáramos nuestras almas para cumplir el designio de Dios”.

Nosotros conocemos el resto de la historia de las tres apariciones del ángel en 1916, como lo describiremos después en ésta meditación en el tema de la oración. 

Si Dios quería introducir las apariciones de Fátima con la presencia de los ángeles, debemos concluir que los mensajes de los ángeles que encontramos en nuestro libro son de gran importancia. Yo sugiero que los busquemos todos los 29 de Septiembre y el 2 de Octubre. De algunos años, por ejemplo, el mensaje del 29/9/87, dice:

“Os invito a vivir siempre en intimidad y comunicación con vuestros Ángeles Custodios. Llamadlos  en vuestras necesidades, invocadlos en los peligros; asociadlos en vuestro trabajo; confiadles vuestras dificultades, buscadlos en el momento de la tentación. Ahora deben formar una sola identidad con vosotros”.

Oración en el Mensaje de Fátima y del M.S.M.

Sor Lucia dice que justo desde la primera aparición el Ángel le dijo a los tres niños:

Orad conmigo” de rodillas, él bajó su cabeza hasta tocar el suelo. Guiados por un impulso sobrenatural, hicimos lo mismo y repetimos las palabras que le oíamos decir:

¡Dios Mío, Yo creo, espero, te adoro y te amo y te pido perdón por los que no creen, ni esperan, ni te adoran, ni te aman!. Él repitió estas palabras tres veces, se levantó y dijo: “ Rezad, los Corazones de Jesús y de Maria están atentos a la voz de vuestras súplicas”... 

En la segunda aparición el Ángel dijo: “¿Que estáis haciendo?” él pregunto: ¡Rezad, Rezad mucho! Los Corazones de Jesús y de Maria tienen designios de Misericordia para vosotros. Al final de cada aparición la Virgen Maria decía: “Yo quiero que vosotros recéis el Santo Rosario cada día”.

En el Mensaje del 12 de Junio del 78 la Madre Bendita dice:

“Ahora que estáis viviendo cuanto os predije ¿Qué debéis hacer, pobres hijos míos, para hacer frente ha esta situación? Recurrid ante todo a la oración, rezad más, rezad con mayor confianza, rezad con humildad y con espíritu de completo abandono. Sobre todo rezad cada día el Santo Rosario”.   

En Fátima el Ángel también dijo: “Los Corazones de Jesús y de Maria están atentos a la voz de vuestra súplica”. Nosotros deberíamos repetir a menudo éstas palabras a los fieles, especialmente cuando comenzamos nuestro cenáculo. Aunque tengamos conciencia de la presencia de Jesús y de Maria cuando rezamos, nuestras oraciones crecerán más y más y serán siempre un factor que nos traigan los frutos queridos por Dios. 

Nuestra Madre Bendita nos dice:

“Con vuestra oración impediréis una mayor difusión del error, contenéis la acción del Maligno, pasáis al contraataque y reduciréis cada vez más su margen de acción.

Con vuestra oración podréis conseguir, finalmente, la victoria, ya que Dios, por medio de vosotros, será el único vencedor”.  (12/6/78).

Este Mensaje nos dice que es muy importante llevar adelante la pequeña luz de nuestra oración y que contendremos las tinieblas.

Parte de la respuesta de nuestra oración son tantísimos mensajes donde nuestra Madre insiste que debemos multiplicar los cenáculos con sacerdotes, familias, niños, gente joven y fieles. 

Fe, Esperanza y Caridad: el primer Mensaje de Fátima

Dios mío, yo creo, espero, te adoro y te amo. Ésta es la primera oración y por consiguiente la primera enseñanza dada a nosotros en las apariciones de Fátima. 

Es muy interesante también la encíclica de Benedicto XVI de las Virtudes Teologales. Nuestro Catecismo dice:

“Las Virtudes Teologales tienen a Dios Mismo como su origen, motivo y objeto directo. Dado con la gracia santificante, ellas otorgan la capacidad de vivir en buena relación con la Santísima Trinidad. Ellas son la fundación y la fuerza enérgica de la actividad moral Cristiana”.

El 3 de Junio del 1989 la Madre Bendita dijo:

“La gracia de la Redención es comunicada por medio de los siete Sacramentos.

Con la gracia se insertan en el alma gérmenes de vida sobrenatural que son las virtudes. Entre ellas las más importantes son las tres virtudes teologales y las cuatro cardinales: fe, esperanza y caridad; prudencia, justicia, fortaleza y templanza”.

El Ángel no les dio a los tres niños de Fátima una lectura difícil, él los invitó a postrarse al comienzo de la oración. En otras palabras, les enseñó que cuando tú rezas, estás siempre en la Presencia de Dios, y como si estuvieras delante de Él, debemos postrarnos, - por lo menos en nuestro corazón – como pobres criaturas.

Sin embargo, él les ayudó a comprender las necesidades absolutas de las virtudes teologales, incluyéndolas en la primera oración. Su práctica vendría después, durante el resto de las apariciones.

Luego, ellos dicen: Y te pido perdón por los que no creen, etc.  En esta segunda parte de la oración, ya el ángel les invita a comenzar su parte como intercesores, como después, la Madre Bendita les enseñaré en un modo más exhaustivo. Después, hablaremos más de esto.

Benedicto XVI en su Encíclica sobre la Esperanza, dice:

“Yo pensaba comúnmente que los monasterios eran lugares para escapar y retirarse de las responsabilidades del mundo, en busca de una salvación privada. Bernard de Clairvaux, quien inspiró a una multitud de gente joven, a entrar en los monasterios de su orden reformadora, tenía una perspectiva bien diferente.

Para él, los monjes realizan una labor para la Iglesia entera y por tanto, para el mundo. Él usaba muchas imágenes para ilustrar la responsabilidad que los monjes hacían para el cuerpo entero de la Iglesia y también para la humanidad, él le aplicaba el nombre de pseudo- Rufinos: la raza humana vive gracias a unos pocos, si no era por ellos, el mundo perecería...

En el M.S.M., nos enseña a ser unos de los pocos. El 14 de Mayo de 1989, Ella dijo:

“Por eso me formo el ejército de mis más pequeños hijos, en todas partes del mundo, y les pido a ellos que se consagren a Mí Corazón Inmaculado. De ese modo los conduzco a vivir sólo para la Gloria de Dios, por medio de la fe y de la caridad, y los cultivo Yo Misma, celosamente en mi jardín celestial. Entonces, cada día yo me presento ante el trono de Mí Señor, en acto de profunda adoración, abro la puerta de oro de Mí Corazón Inmaculado y ofrezco entre mis brazos a todos estos mis hijos pequeños, diciendo: Santísima y Divina Trinidad, en el momento de tu universal negación Yo te presento el homenaje de mí maternal reparación, por medio de todos estos mis pequeños, que cada día me formo para tu mayor Glorificación, de este modo también hoy, El Señor recibe por boca de los pequeños su perfecta alabanza”.

Nosotros debemos ser conscientes de esta labor en la que nuestra Madre está llamándonos.

Ofrecer Sacrificios y Sufrimientos

Sor Lucia escribió que durante su segunda aparición, el ángel les dijo: “Ofreced oraciones y sacrificios constantemente al Altísimo”.

¿Cómo podemos hacer sacrificios? Le pregunté, “Haced de todas las cosas que podáis un sacrificio, y ofrecedlo a Dios como acto de reparación por los pecados por los cuáles Él es ofendido, y peticiones por la conversión de los pecadores. Pero sobre todas las cosas, aceptad y tolerad con resignación, los sufrimientos que el Señor les envíe”... Y ella continúa: “Era por esta razón que comenzamos desde este momento, a ofrecer todas nuestras mortificaciones, sin embargo, no de buscar otras formas de mortificación y penitencia, excepto, que nos quedábamos por horas con nuestras cabezas tocando el suelo, repitiendo la oración que el ángel nos había enseñado”.

Durante la aparición del 13 de Mayo, la Madre Bendita les preguntó:  

“¿Están ustedes dispuestos de ofrecerse a Dios y tolerar todos los sufrimientos que Él les envíe como acto de reparación por los pecados por los cuales Él es ofendido, y de suplicar por la conversión de los pecadores? “Sí estamos dispuestos”. “Así vosotros sufriréis mucho, pero la gracia de Dios será vuestro consuelo”.

En muchos Mensajes que tenemos del M.S.M. nuestra Madre nos repite lo mismo. Voy a citar sólo el 12 de Junio de 1978:

“Ofreced el holocausto de vuestros sufrimientos. Los momentos que vivís son, en verdad, difíciles y dolorosos. Os espera un dolor como jamás el mundo ha conocido. Pero a través de este holocausto podréis salvar a los que pretenden perderos y hacer el bien a quienes son un flagelo para vosotros”.

Padre Gobbi recibió este mensaje en Hong Kong. Nuestra Madre estaba hablando de todos sus hijos en China. En aquellos días estaban sufriendo prisión y tortura. Sabemos que se está haciendo aún en nuestros días. Estoy seguro que es más fácil para nosotros ofrecerle a Dios lo que no nos gusta. 

...Por los pecadores

En el Mensaje del 15 de Agosto de 1981 leemos:

“Soy el refugio de los pecadores. En el momento que se desencadena la furia de mi adversario, y a tantos logra arrastrar con la fuerza del mal que triunfa, os invito, hijos míos predilectos, a inmolaros, y a orar por la conversión y la salvación de todos los pecadores. Sed vosotros mismos Conmigo el refugio de los pecadores”.

Uno de los temas más repetidos  de Fátima es de rezar y hacer sacrificios por los pecadores. El 13 de Julio la Madre Bendita dijo:

“Sacrificaos vosotros por los pecadores, y decid muchas veces, especialmente cuando hacéis algún sacrificio: “O Jesús, es por amor a Ti, por la conversión de los pecadores y en reparación de los pecados cometidos en contra del Corazón Inmaculado de Maria”. 

A este punto Ella les enseñó el infierno, y dijo: “Vosotros habéis visto el infierno donde van las almas de los pobres pecadores. Para salvarlos, Dios desea establecer en el mundo la devoción a mí Corazón Inmaculado. Si lo que digo se hace, muchas almas serán salvadas y habrá paz. Cuando vosotros recéis el Santo Rosario, después de cada  misterio decid: “O Jesús Mío, perdona nuestros pecados...”

Sor Lucia cuenta de la bendita Jacinta: 

“Era un día muy hermoso, pero el sol abrazaba y en la aridez, las piedras de la tierra, parecía que lo iban a quemar todo. Estábamos muertos de sed, y no teníamos ni una gota de agua para beber. Al principio ofrecimos generosamente este sacrificio por la conversión de los pecadores, pero después del mediodía, no podíamos aguantar más, como había una casa cerca, yo sugerí a mis compañeros que iría y pediría un poco de agua.

Ellos estuvieron de acuerdo, yo fui y golpeé en la puerta. Una pequeña mujer me dio no solo una jarra de agua, pero también algo de pan, lo acepté muy agradecida y corrí a compartirlo con mis pequeños niños. Ofrecí la jarra a Francisco y le dije que bebiera, “No quiero, replicó.  ¿Porqué, le pregunté? Quiero sufrir por la conversión de los pecadores. Le dije a Jacinta, bebe. Pero yo también quiero ofrecer este sacrificio por los pecadores”.

Luego vertí el líquido en un agujero de la roca, así las ovejas podían beber y luego le devolví la jarra a la dueña.

El calor se hacía cada vez más intenso, el canto de los grillos y una pareja de saltamontes con el gruñido de las ranas en el estanque del vecindario hacía todo esto casi insoportable. Jacinta, débil como estaba por la falta de alimento y de agua, me dice con la simplicidad que era habitual en ella: Dile a los grillos y a las ranas que se callen, tengo un terrible dolor de cabeza. Luego Francisco le preguntó: ¿No quieres sufrir esto por los pecadores? La pobre criatura, abrazando su cabeza con sus pequeñas manos replicó:”Si quiero, déjales que canten”...

Tenemos repetido esto en el mensaje del 31 de Diciembre de 1996.

 “Reparad por mis pobres hijos pecadores. ¿Queréis ofrecer vuestra vida en espíritu de oración y reparación, por la salvación de todos los pecadores, especialmente aquellos que tienen mayor necesidad de la Divina Misericordia? Entonces formáis Conmigo una gran red de amor y de salvación extendida por todo el mundo”.

Consagraos a Mí Corazón Inmaculado

El 13 de Mayo de 1976 nuestra Madre dice:

“Hoy, hijos míos predilectos, recordad mi venida aquí a la tierra, en la pobre Cova de Iría, en Fátima. Bajé del cielo, para pediros la Consagración a Mí Corazón Inmaculado. Ésta es la hora de recurrir al gran remedio, que el Padre os ofrece, para resistir a las seducciones del Maligno y para oponeros a la verdadera apostasía.... A quién se consagra a Mí Corazón Inmaculado, vuelvo a prometerle la Salvación: la salvación del error en este mundo y la salvación eterna... y por medio de vosotros sacerdotes, muchos hijos míos harán esta Consagración”.

Los tres niños no comprendieron la palabra Consagración, que nuestra Madre Bendita menciona cuando Ella habló de Rusia. Sin Embargo Ella les pidió hacer todas las promesas que están incluidas en el acto de consagración: la devoción a Su Corazón Inmaculado, ofrecer a Dios todos los sufrimientos que Él iba a permitir en sus vidas, los muchos sacrificios voluntarios y oraciones para consolar los Sagrados Corazones y por la salvación de los pecadores; de orar especialmente por el Papa y por la Iglesia, de mantenernos sin pecado, y de difundir en todo el mundo la devoción a Su Corazón Inmaculado. Nosotros sabemos que todo lo que prometemos en el acto de consagración, es parte de nuestro deber hacia Dios y la Iglesia. Es por eso, el porqué de que la Madre fundara el M.S.M.. Ella sabía que íbamos a hacer frente a una casi apostasía universal, aún dentro de la Iglesia Católica.

Por eso Ella en Fátima predijo que la mayoría de los Países Católicos iban  a perder su verdadera fe. Nosotros tenemos verdaderamente, que dar tantas gracias a Dios, que a través de los Mensajes del M.S.M.: y los Cenáculos de la Madre Bendita nos han ayudado a mantenernos en la fe. A éste respecto, tenemos muchos mensajes. Quiero citar sólo uno. 

“Con Mí Movimiento Sacerdotal Mariano, Yo os invito a todos los jóvenes de la Iglesia, a reunirse juntos en Mí Cenáculo continuo, de oración Conmigo, vuestra Madre del Cielo. Yo invito a todos los Obispos, Sacerdotes, Religiosos y fieles.  Mí Corazón Inmaculado, es el lugar de este nuevo, espiritual y Universal Cenáculo. 

Vosotros debéis entrar dentro de Mí Corazón a través de vuestro acto de Consagración, con el cual perteneceréis a Mí para siempre, así que Yo una mí voz a vosotros para llamar a la Iglesia y a toda la humanidad para traer el regalo de un segundo Pentecostés. Sólo el Espíritu del Señor puede renovar la Iglesia con el esplendor de su unidad y de su Santidad. Sólo el Espíritu del Señor puede vencer el poder y la victoriosa fuerza del Dragón Rojo; que en este siglo vuestro, se ha desencadenado en todas partes, de manera colosal para seducir, e insidiar a toda la humanidad”.

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